Jardín
El Vivero
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| Tras la floración, que finaliza en agosto, el riego deber ser escaso y, más tarde, supendido. |
Última actualización 15/04/2004@00:00:00 GMT+1
Con sus bonitas flores de color púrpura, la gloxinia es una planta que crece de pequeños bulbos, tan minúsculos que no merece la pena guardarlos de un año para otro, porque es difícil que broten. Su denominación genérica es Sinningia speciosa, un nombre que deriva del de W. Sinning, quien dirigió la instalación del Jardín Botánico de Bonn (Alemania) y dio a conocer esta hermosa planta.
Originaria de Brasil, la gloxinia fue introducida en Europa en 1816 y es una de las plantas de interior más populares y vendidas. Florece desde marzo hasta el mes de agosto, por lo que aún puedes adquirirla en flor en tu vivero habitual. Elige la que tenga muchos brotes florales y yemas que no estén todas abiertas. De este modo, te durarán más las flores. Luz: Sitúala en un lugar bien iluminado, caliente y húmedo, pero sin sol directo • Riego: mantén la planta húmeda, pero sin encharcamientos. El agua, no calcárea, de be estar a temperatura ambiente • Abono: fertilizante líquido cada semana durante el verano • Plagas: es muy sensible a los pulgones, sobre todo si se halla en un lugar demasiado seco • Cuidados: Si hay exceso de humedad o de frío, los tallos se pudrirán con facilidad, y lo mismo sucederá si los bulbos se han plantado a demasiada profundidad. Tras la floración, que finaliza en agosto, el riego debe ser escaso y más adelante suspendido, para que la planta repose en espera de la nueva floración. Nunca pulverices las hojas, pues son muy sensibles a las enfermedades.