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Libros

VIVIR BIEN ES LEER POESÍA

Álex Portero Ortigosa
Editorial Endymion.

Por Inés Plana Giné
Última actualización 31/07/2011@18:20:25 GMT+1
“Si no llevara armadura
el corazón se me caería del pecho
y todo el mundo se daría cuenta de que no tengo piel.
Bendita sea la hora en que fui ungido caballero
por la luz de las estrellas.”


Éste es el poema, “Sir Nada”, con el que Álex Portero Ortigosa (Madrid, 1978) prosigue su andadura en “Irredento” –iniciada con su anterior libro de poesía, “Fantasmas”, ya con varias ediciones en el mercado–, al galope de un caballo que acostumbra a cabalgar siempre sobre la oscuridad para darnos luz, porque la vida brilla poco por sí misma y ahí están los poetas para iluminar siempre el camino.En “Irredento”, es precisamente esa brillante luz del lenguaje –brioso, tempestuoso, arrollador– el contrapunto fantástico a un ánimo oscuro que, sin embargo, nos despierta la mente, la bandea entre un poema y otro, refrescándola cuando se nos muere de puro calor, de puro hastío. Quien penetre en los mundos de este poeta irredento tiene que saber, y hay que advertirlo, que recibirá con placer un aldabonazo, una sacudida electrizante –y casi hipnótica– que situará al público lector –aunque no suela frecuentar la poesía– en un lugar donde siempre le hubiera gustado ubicarse y nunca se atrevió a hacerlo. Porque eso es redimirse, ser irredento, rescatarse a sí mismo de tantas y tantas ataduras cotidianas, de tanta vida tonta que da hasta miedo reivindicarse a sí mismo incluso cuando los demás intentan entendernos y el esfuerzo resulta baldío.

Verso a verso, Álex Portero descifra muchas de esas claves secretas que uno querría gritar y se encuentra con que no tiene voz. O no la suficiente. Quien la necesite, quien necesite esa voz identificadora, aquí la va a encontrar. Sería muy difícil, por no decir imposible, que en estos 22 poemas, 22 clavos sobre la mole de cualquier existencia, alguien no hallara la belleza –y el látigo– que nos está esperando en esos “abismos infinitos” que Álex Portero nos recuerda, más bien nos sugiere –como debe ser–, y que dibujan nuestra peripecia vital, la de cualquiera.
En este fragmento de su poema “Noche de Brujas”, quizá se resuma el aliento de este poeta extraordinario que dignifica, sin duda alguna, la poesía actual en nuestro país:

" Cuando el espíritu del humo me abandone,
y regrese a deambular mi propio cuerpo,
no recordaré paisajes, ni amores, ni voces,
volveré a soñar con otros mundos,
volveré a escribir para inventarlos,
a nacer de las entrañas de mis versos.

Esperando el día (o la noche) en que un sol de otro color diga mi nombre.”


Recuerda: VIVIR BIEN es también poesía.

IRREDENTO
Editorial Endymion
PVP: 10 euros.
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