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Vinos
Última actualización 15/04/2004@00:00:00 GMT+1
••• Al vino se le mima desde que se está gestando en la vid hasta que llega a la mesa. Y hay que seguir mimándolo hasta que llega al paladar, para degustarlo con todas sus virtudes intactas. Descorchar una botella no es un acto que pueda ejecutarse de cualquier manera. Hay que cuidar ese momento del servicio, y aún más si uno es el anfitrión. Cuanto más edad tiene un vino, más cuidado exige.
• Despega el capuchón cortándolo con un cuchillo por debajo del anillo de la botella. De este modo, quedará al descubierto la parte superior del tapón.
• Hunde el sacacorchos pero sin atravesar el tapón, pues de lo contrario se podrían depositar partículas de corcho en la superficie del vino.
• Retira el tapón de forma suave, sin brusquedades, manteniendo siempre la botella en posición vertical sobre la mesa. Sírvelo vertiéndolo con suavidad, hasta llenar la copa a media altura.
• Un buen sacacorchos debe tener las espirales redondeadas y anchas para no cortar el corcho.
• Los más básicos. Entre los sacacorchos de toda la vida –porque hoy en el mercado los hay muy sofisticados–, el más simple es uno en forma de “T”. Requiere un esfuerzo y provoca agitación del vino. El de palanca, que suele tener forma de navaja, es uno de los más eficaces. El de jaula se compone de un cilindro cuyos bordes se apoyan sobre el gollete; el de jaula con “ cola del cerdo” se maniobra mediante un tornillo sin fin y resulta cómodo y limpio.
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