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Última actualización 15/04/2004@00:00:00 GMT+1
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•••Muy cerca de Francia y a escasos kilómetros de las playas de la Costa Brava, la ciudad de Gerona se halla situada en el valle del río Ter, donde confluyen también el Güell, el Galligants y el Onyar. De hecho, el nombre de la ciudad proviene del término latino Gerunda, que significa “entre ríos”.
Convertida por los romanos en un importante municipio, por su situación estratégica y su cercanía a la Vía Augusta, Gerona luce hoy orgullosa su legado histórico, uno de los mejor conservados de Cataluña. De hecho, aún perviven parte de las antiguas murallas –con vistas espectaculares– y su casco antiguo permanece prácticamente intacto, con sus angostas callejuelas y un evocador barrio judío por el que parece no haber pasado el tiempo. Sin embargo está allí desde el año 890, cuando varias familias hebreas se establecieron cerca de la catedral, la de Santa María, erigida sobre un antiguo templo románico. Se trata de una catedral gotica única, pues alberga la nave más ancha del mundo: casi ¡23 metros! de espacio abovedado.
La Devesa es otro de los emblemas de la ciudad: un imponente parque de 40 hectáreas a orillas del Ter, con casi 3.000 plátanos centenarios, plantados en su día para defender la ciudad de las inundaciones. Por supuesto, Gerona tiene su rambla, el corazón comercial de la ciudad.
Con apenas 80.000 habitantes, es la localidad española con más tiendas per cápita y está entre las primeras en calidad de vida. Gerona es una ciudad que permite pasearla y vivirla al mismo tiempo, recorrer su historia y a la vez disfrutar de sus muchos comercios y de su gastronomía –suquets de pescado, arroces marineros, caracoles, carnes– y, en definitiva, dejarse llevar por su encanto, que es mucho.