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Jardín
Última actualización 15/04/2004@00:00:00 GMT+1
• Originario del Mediterráneo y una de las flores más emblemáticas de la Península, el clavel es una planta de hoja perenne y base leñosa cuyas vistosas flores emiten una agradable e intensa fragancia.

• Para disfrutar de su vistosidad y colorido, al clavel hay que alimentarle bien, pues sus necesidades nutritivas son altas. Y no hay que olvidar que necesita un suelo poroso con una elevada capacidad de drenaje, ya que requiere abundante riego y el agua debe filtrarse bien, sin encharcamientos que dañarían irremisiblemente la planta.

• Aunque los colores más característicos del clavel son el blanco, el rojo y el rosa, hoy en día existen híbridos con otras muchas tonalidades –lisas o jaspeadas–, así como variedades de flores dobles.

• La floración del clavel es muy abundante y frondosa –sus tallos pueden alcanzar hasta 80 cm de altura– y dura casi todo el año, tanto en tiestos como en parterres, siempre y cuando se le proteja cuando las temperaturas desciendan a 0 ºC. • Luz: siempre a pleno sol.

• Temperatura: soporta desde 10 hasta 25 ºC. Los 0 ºC resultan fatales, pues provocan deformaciones en los pétalos.

• Riegos: abundantes y constantes.

• Abonos: una vez por semana en primavera y verano y una vez al mes en invierno. Sus necesidades nutritivas son elevadas.

• Plagas: ácaros, pulgones y roya son las más comunes y es muy vulnerable a los virus y a los hongos.

• Cuidados: Elimina las flores marchitas para así prolongar la floración. Mantén su hábitat compacto, despuntando los brotes por encima del tercer nudo como mínimo y del sexto como máximo.
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