Jardín
 |
| El primer síntoma de la presencia de ácaros en una planta se detecta porque las hojas aparecen con manchas, después se vuelven amarillas, se secan y acaban por caer |
Última actualización 15/04/2004@00:00:00 GMT+1
El primer síntoma de la presencia de ácaros en una planta se detecta porque las hojas aparecen con manchas, después se vuelven amarillas, se secan y acaban por caer. El síntoma definitivo es una especie de telaraña en el envés de las hojas. Para combatir estos dañinos parásitos, conviene rociar la planta afectada –los ficus, las azaleas, las hortensias o las cintas son muy propensas a padecerlos– con agua templada, sobre todo entre la primavera y el verano. Si es agua mineral o de lluvia, mucho mejor. Si es del grifo, déjala reposar al sol unas horas antes de pulverizar. Si se trata de plantas en flor que no admiten mojar sus hojas, aumenta su humedad cubriendo la planta con un plástico tras el riego. Hay que mantenerla así durante dos días, sujetando bien el plástico al tiesto –con una goma, por ejemplo– para que no pierda humedadad. En el mercado existen también insecticidas acaricidas, sistémicos o a base de derris o malatión.